Depresión

Bello Amanecer, Asociación de Personas con Depresión y/o Ansiedad - Depresión

La Depresión es una enfermedad grave y potencialmente letal que afecta al cuerpo, a la mente y al alma de la persona que queda atrapada bajo su influencia. Interfiere negativa y significativamente con la forma en que un individuo se relaciona con el mundo, en la forma que tiene de relacionarse consigo mismo, con su círculo social más próximo y en la forma en cómo interpreta su ambiente natural y los acontecimientos que le rodean.

La Depresión es un estado cualitativamente diferente de la tristeza ocasional o de un estado de ánimo “decaído” de carácter transitorio y no patológico. Es un término que se utiliza inapropiadamente y con excesiva frecuencia, lo que provoca que sea mal interpretado habitualmente por parte de la mayoría de personas .Las creencias erróneas y los falsos mitos abundan sobre este tópico.

La Depresión no es un síntoma de una “debilidad personal” de la que avergonzarse o de “un fallo del carácter” que es necesario ocultar o negar. De igual modo es necesario algo más que “fuerza de voluntad” o “ganas de animarse” para escapar con éxito y de forma definitiva de la depresión.

Sin el adecuado tratamiento por parte de especialista cualificados ,un Episodio Depresivo puede extenderse semanas ,meses e incluso años y los síntomas característicos intensificarse casi en la misma proporción ,llegando a peligrar la propia vida del individuo que la padece debido a las tendencias suicidas recurrentes que , en no pocas ocasiones se manifiestan con intensidad .

Un diagnostico preciso y precoz ,aunque no siempre sencillo de obtener ,facilita enormemente el diseño de estrategias de intervención efectivas que logren alejar ,en la inmensa mayoría de los casos ,a la Depresión de la vida de las personas que en algún momento se han visto atrapadas en ella .

¿CUANDO PEDIR AYUDA?

Ante algunos de estos síntomas:

  • Estado de ánimo triste, ansioso o “vacío” en forma persistente.
  • Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
  • Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
  • Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar “en cámara lenta.”
  • Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
  • Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
  • Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
  • Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
  • Inquietud, irritabilidad.
  • Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida.

  • Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas). Tal vez implique ayudarle a obtener un tratamiento diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primer tratamiento.
  • En ocasiones puede requerir que el familiar o amigo haga una cita y acompañe a la persona deprimida al médico. A veces es necesario asegurarse que la persona deprimida esté tomando el medicamento. A la persona deprimida se le debe recordar que obedezca las órdenes médicas con respecto a beber bebidas alcohólicas mientras está medicado. Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo.
  • Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención.
  • No minimice los sentimientos que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza.
  • No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio.
  • Invite a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza si su invitación es rechazada.
  • Fomente la participación del paciente en actividades que antes le daban placer, como pasatiempos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona deprimida a hacer demasiadas cosas demasiado pronto.
  • La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimientos de fracaso.
  • No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezoso, ni espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.
  • Tenga eso presente y continué repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo ya ayuda va a sentirse mejor.
  • Los trastornos mentales son una de las causas principales de sufrimiento e incapacidad en el mundo. Son afecciones de diverso origen que tiene una base física en el cerebro y que afectan a millones de personas .Generalmente son trastornos crónicos, con episodios o crisis cada cierto tiempo.

Son uno de los conjuntos de trastornos con mas afectados con mayor impacto socio-económico e incidencia en la calidad de vida de los pacientes.

La percepción de los trastornos mentales ha evolucionado mucho en los últimos siglos Ha contribuido a la normalización de estas enfermedades la mayor información y la adecuación de los servicios sanitarios para el tratamiento y control de los pacientes con trastornos mentales .Por otra parte ,la aparición de medicamentos altamente eficaces y cada vez mas seguros ,permite a los pacientes recuperar la capacidad para llevar a cabo sus actividades de la vida diaria y recuperar sus funciones sociales y laborales mas rápidamente ,permitiendo su integración social.

La depresión es un trastorno muy frecuente, incluso en progresivo aumento .La relevancia de su frecuencia cobra un significado mayor si se tiene en cuenta que este trastorno genera una discapacidad funcional importante, superior a la mayoría de enfermedades medicas crónicas.

Las manifestaciones mas características de la depresión se conocen desde la antigüedad pero cada vez se nos presentan con diferentes perspectivas y distintos retos.

El problema de la depresión no solo atañe al campo de la psiquiatría, si no a la medicina en general y a la sociedad y lo que es mas importante a las personas.

Ninguna enfermedad mental y muy pocas enfermedades médicas conllevan a un grado de sufrimiento subjetivo tan intenso como los trastornos depresivos .Puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel económico y en cualquier edad.

La depresión surge de esta sociedad fundamentalmente capitalista, donde las exigencias son cada vez mayores, y la inseguridad se esta incrementando sobremanera a todos los niveles.

La depresión afecta fundamentalmente a los que por sus estructuras psíquicas son mas vulnerables, especialmente los mas “sensibles”.

La ansiedad y la depresión representan aproximadamente el 80% de todos los diagnósticos psiquiátricos en asistencia primaria .En los países occidentales, se estima que el promedio de pacientes con depresión en asistencia primaria es elevado, entre un 10-20%.Además la depresión y las enfermedades somáticas interaccionan de diferentes formas .La depresión puede ser consecuencia de una enfermedad somática grave, pero también puede existir al mismo tiempo.

La depresión es una de las principales cargas sanitarias, como consecuencia del impacto social que provoca, del elevado precio del tratamiento, del alto índice de suicidios (12-15%) y del incremento de la mortalidad debido a la asociación de enfermedades medicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indico que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas, mientras que en año 2000 ocupaba el cuarto lugar.

Por este motivo, desde los distintos estamentos sanitarios se esta potenciando la investigación para intentar atajar este trastorno mental, cuyo índice de prevalecía lejos de disminuir, amenaza con incrementarse a medida que transcurre el siglo XXI.

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